Bares de Santiago
Santiago tiene más barras buenas de las que aparecen en cualquier lista, y casi todas las listas repiten las mismas cuatro. Este es el registro del Fantasma: 7 bares visitados, ordenados por barrio, con lo que cuesta un trago y cómo se entra. Ninguno pagó por aparecer.
Cómo se elige
Por cómo se entra
- Reserva
- Sin mesa tomada de antemano te devuelves. En Lastarria un viernes, esto no es opcional.
- Contraseña
- Hay que saber qué decir en la puerta, y lo que se dice cambia. Se consigue preguntando, que es justamente el punto.
- Vía Instagram
- La reserva y la dirección llegan por mensaje directo. No hay teléfono ni formulario.
Por lo que cuesta
- Entre $6.000 y $10.000 el trago. Es el rango donde está casi todo.
- Sobre $10.000. Se paga la barra, no el alcohol.
El precio es del trago, no de la noche. Un bar de $$ con carta de autor sale más caro que uno de $$$ donde pides dos y te vas.
Mapa
Pudahuel
La comuna que ningún listado de coctelería nombra, y donde igual hay barra de autor. Vale la aclaración porque el circuito de Santiago se cuenta solo entre cuatro barrios, y no es verdad que ahí se acabe.
Bellavista
Dos Bellavistas en el mismo barrio: la de las calles ruidosas, que es la que todos conocen, y la de las barras que abrieron mirando a la primera con desconfianza. Las que valen el viaje están casi siempre a media cuadra del ruido, no dentro.
Sarita Colonia
Un bar de Bellavista que toma su nombre de una santa popular peruana, y trata los cócteles con la misma seriedad con la que otros tratan la religión.
Siete Negronis
El único bar chileno en el ranking mundial de los 50 Best Bars. No es casualidad. Y no es solo por los negronis.
Lastarria
El barrio donde la coctelería de Santiago se toma en serio a sí misma. Calles cortas, veredas angostas y una densidad de barras por cuadra que no tiene ningún otro sector. Es caro y lo sabe. Si vas a salir una sola noche y quieres acertar, es acá.
Chipe Libre
El bar donde Chile, Perú y Bolivia comparten la misma barra. Tres países, una guerra del pisco en curso, y todos los piscos disponibles por copa.
Bocanáriz
No es un bar de cócteles: es un templo del vino chileno. Más de 350 etiquetas por copa. No hay nada parecido en Santiago.
Santiago Centro
De día es oficina y de noche se vacía, y esa es exactamente la condición que necesita un bar que no quiere ser encontrado. Lo que hay acá se esconde con ganas: portales sin letrero, timbres, contraseñas que cambian.
La Reina
Lejos del circuito, y ese es el punto. Nadie llega a La Reina de pasada: se va porque alguien lo mandó. Los bares de acá no compiten por la vitrina, compiten por el boca a boca.