Vertical II · 7 fichas

Bares de Santiago

Santiago tiene más barras buenas de las que aparecen en cualquier lista, y casi todas las listas repiten las mismas cuatro. Este es el registro del Fantasma: 7 bares visitados, ordenados por barrio, con lo que cuesta un trago y cómo se entra. Ninguno pagó por aparecer.

Antes de salir

Cómo se elige

Por cómo se entra

Reserva
Sin mesa tomada de antemano te devuelves. En Lastarria un viernes, esto no es opcional.
Contraseña
Hay que saber qué decir en la puerta, y lo que se dice cambia. Se consigue preguntando, que es justamente el punto.
Vía Instagram
La reserva y la dirección llegan por mensaje directo. No hay teléfono ni formulario.

Por lo que cuesta

$$
Entre $6.000 y $10.000 el trago. Es el rango donde está casi todo.
$$$
Sobre $10.000. Se paga la barra, no el alcohol.

El precio es del trago, no de la noche. Un bar de $$ con carta de autor sale más caro que uno de $$$ donde pides dos y te vas.

El territorio

Mapa

7 marcados

Pudahuel

1bar

La comuna que ningún listado de coctelería nombra, y donde igual hay barra de autor. Vale la aclaración porque el circuito de Santiago se cuenta solo entre cuatro barrios, y no es verdad que ahí se acabe.

Bellavista

2bares

Dos Bellavistas en el mismo barrio: la de las calles ruidosas, que es la que todos conocen, y la de las barras que abrieron mirando a la primera con desconfianza. Las que valen el viaje están casi siempre a media cuadra del ruido, no dentro.

Lastarria

2bares

El barrio donde la coctelería de Santiago se toma en serio a sí misma. Calles cortas, veredas angostas y una densidad de barras por cuadra que no tiene ningún otro sector. Es caro y lo sabe. Si vas a salir una sola noche y quieres acertar, es acá.

Santiago Centro

1bar

De día es oficina y de noche se vacía, y esa es exactamente la condición que necesita un bar que no quiere ser encontrado. Lo que hay acá se esconde con ganas: portales sin letrero, timbres, contraseñas que cambian.

La Reina

1bar

Lejos del circuito, y ese es el punto. Nadie llega a La Reina de pasada: se va porque alguien lo mandó. Los bares de acá no compiten por la vitrina, compiten por el boca a boca.