Batida de coco
Cachaça con leche de coco. Playa brasileña sin escalas.
2
4 min
fácil
Insumos
- 1 120 ml de cachaça
- 2 200 ml de leche de coco
- 3 60 ml de leche condensada
- · Hielo en cubos
- · Coco rallado para decorar
Herramientas
- · Licuadora
- · Vaso highball
Dulce, cremosa y peligrosamente fácil de tomar. La cachaça desaparece por completo detrás del coco, lo que explica por qué la segunda batida siempre parece buena idea.
Qué es una batida
Cachaça licuada con fruta, hielo y algo dulce. Esa es toda la definición, y de ahí sale una familia entera: hay batida de maracuyá, de maracujá, de limón, de durazno. La de coco es la más difundida y la que se pide sin apellido.
Se venden en los quioscos de playa de todo el litoral brasileño, en vaso alto y a temperatura de nevera. También aparece como batidinha —el diminutivo—, que es el mismo trago.
Va a la licuadora, no a la coctelera. La leche de coco es espesa y la condensada más todavía: una coctelera no las integra, las revuelve.
Cada vaso lleva 60 ml de cachaça
Conviene decirlo porque no se nota. La receta rinde dos vasos con 120 ml de destilado, o sea 60 ml por vaso — lo mismo que un trago doble.
El coco y la condensada tapan la cachaça por completo: no pica, no raspa y no sabe a alcohol. Por eso la batida es el trago de playa que más gente subestima.
Leche de coco, no agua de coco
Son cosas distintas. El agua de coco es transparente y no aporta cuerpo; la leche es la que da la textura que define la batida.
Y tampoco crema de coco
Esta es la confusión que arruina más batidas, porque son tres productos con nombres parecidos:
- Leche de coco — líquida, neutra, poco dulce. La que va acá.
- Crema de coco — densa y azucarada (Coco López es el estándar). Es la de la piña colada, no la de la batida.
- Agua de coco — transparente y sin grasa. No sirve para ninguna de las dos.
Si usas crema de coco y leche condensada, el trago sale empalagoso y no hay forma de bajarlo. La batida saca el dulzor de la condensada y el cuerpo de la leche; cada una hace un trabajo.
Cómo hacerlo
- Pon en la licuadora la cachaça, la leche de coco y la leche condensada.
- Agrega un puñado de hielo en cubos.
- Licúa treinta segundos hasta que quede espumoso.
- Sirve en vaso alto y espolvorea coco rallado encima.
La condensada es la que decide
En los quioscos de playa cada uno tiene su proporción, y es ahí donde se distinguen. Sesenta mililitros es el punto medio: dulce de postre pero todavía con el coco a la vista.
Con menos —treinta o cuarenta— queda más seca y se parece más a un trago que a un helado. Con más de ochenta, el coco desaparece y queda leche condensada con alcohol.
Ajustá por ahí y no por la cachaça. Subir el destilado para “equilibrar” el dulzor no equilibra nada: hace un trago más dulce y más fuerte a la vez.
Si no encuentras cachaça
El ron blanco funciona y el trago sale bien — más redondo, menos vegetal, porque la cachaça se destila del jugo fresco de la caña y el ron común de la melaza.
Deja de ser una batida en sentido estricto, igual que una caipirinha con ron pasa a llamarse caipirissima. Acá el coco tapa tanto que la diferencia se nota bastante menos que en un trago de lima. Si vas por ese camino, qué ron blanco comprar.
Lo que no sirve es el ron oscuro añejo: pelea con el coco y enturbia el color.
Los tres errores
- Hielo de más. Es una licuadora: cada cubo extra es agua que entra al trago. Un puñado, no el vaso lleno — si sale aguada, era eso.
- Licuar de menos. Treinta segundos completos. La leche de coco se separa si no se emulsiona bien, y entonces aparece una capa grasa arriba a los cinco minutos.
- Servirla templada. Va helada o no va. Tibia, la grasa del coco se siente en el paladar y el trago se vuelve pesado.
La regla del Fantasma
Si te queda muy dulce, baja la condensada antes que subir la cachaça. El equilibrio se arregla por el lado del azúcar.
De dónde viene
Las batidas son una familia brasileña de tragos de cachaça licuada con fruta, y la de coco es la más difundida. Se venden en los quioscos de playa de todo el litoral, y la proporción de leche condensada es donde cada quiosco se distingue.
— El Fantasma