Limonada de menta y jengibre
Sin alcohol, con jengibre fresco. Coctelería de verdad sin destilado.
4
10 min
fácil
Insumos
- 1 6 limones (unos 180 ml de jugo)
- 2 1 L de agua fría
- 3 120 g de azúcar
- 4 30 g de jengibre fresco rallado
- 5 20 hojas de menta fresca
- · Hielo en cubos
Herramientas
- · Jarra de 1,5 L
- · Rallador
- · Mazo o cuchara de madera
- · Colador
Lo que separa esto de un jugo con hielo es el jengibre. Aporta el picor y el calor que en un trago pone el destilado, y por eso funciona como coctelería y no como refresco.
Cómo hacerlo
- Ralla el jengibre y ponlo en la jarra con el azúcar.
- Agrega la menta y macera cinco o seis veces, sin triturarla.
- Suma el jugo de limón recién exprimido y revuelve hasta disolver el azúcar.
- Agrega el agua fría y refrigera treinta minutos.
- Cuela si prefieres, o deja el jengibre dentro para que siga infusionando.
- Sirve con hielo, una rama de menta y una rodaja de limón.
El jengibre sigue trabajando
A los treinta minutos pica lo justo; a las dos horas pica bastante. Si la vas a dejar toda la tarde, cuela antes.
La regla del Fantasma
Jengibre fresco rallado, no en polvo. El polvo da un fondo terroso sin el picor, que es justo lo contrario de lo que se busca.
De dónde viene
No tiene origen documentado: es una preparación que aparece en medio mundo con variantes locales. Su lugar en una carta de coctelería es reciente y responde a que la barra dejó de tratar lo sin alcohol como un castigo.
— El Fantasma